El invierno se vuelve verano.


Ya os he contado que sueño con el mar, durante todo el invierno, es una imagen recurrente, cristalino siempre, rocas, zonas oscuras verdosas de posidonia, vida, peces, reflejos, luz. 

He visitado playas maravillosas a lo largo de mi vida, las echo de menos, puede que fueran periodos donde me sentí libre siendo yo mismo, no encuentro el significado exacto, puede que sea un recuerdo infantil de Mallorca que he olvidado, puede que sea una reminiscencia de la felicidad que me cuesta tanto volver a sentir.

El invierno desapacible se vuelve verano. Taché en la pintura la palabra desapacible, por parecerme cursi, pero realmente el invierno lo era, mis inviernos siempre fueron muy tristes, ya no, pero me recuerdan aquella tristeza y sobre todo aquel miedo que pasaba a caer enfermo, porque caer enfermo no era simplemente tener mocos y fiebre, podía significar la muerte.

Supongo que a veces creí morir, sobre todo cuando era muy pequeño, no recuerdo casi nada, en cambio los veranos siguen aquí en mi memoria, lo malo se mete en una bolsa de plástico y se guarda, lo bueno se le coloca un cristal de aumento y se adora, como el agua del mar.

Estamos hechos para los ciclos, primavera, verano, otoño, invierno. 

La siembra, la cosecha, temporada de caza y de pesca.

El invierno, letargo, verano, el mar.

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