Un sueño.
En los sueños lo importante no es lo que sueñas, es lo que sientes.
Las situaciones objetos, lugares, personas y todo lo que aparece sirven para que sientas algo que es real de verdad, las emociones. Todo lo que sientes es real, la pena, la rabia, el miedo, la alegría, la perdida.
Todo eso en necesario liberarlo y revivirlo para superarlo, archivarlo en su lugar.
De ahí la similitud de los sueños con la pintura, no es lo que aparece representado o evocado, es la emoción que se tiene al contemplarla o para el artista al pintarla. El arte en general, funciona así, no es lo que es, es lo que te hace sentir.
El máximo esplendor de todo esto es el arte abstracto, ni siquiera te puedes agarrar a la representación de lo real, pero la forma y el color actúan por su cuenta sobre tus emociones.
Sueño.
Cipreses apuntan al cielo.
Colores y tierras rosadas.
Trigo.
El cielo es azul porque sabemos que lo es, es un reflejo.
Oscuro el firmamento.
Puntos de luz, estrellas.
Un sueño.
Da igual lo que esté representado, lo importante es lo que siento.


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