El niño que busca la sonrisa de su madre.

Una persona, una emoción, un emoticono, un cariño, una proyección de afecto.

Somos nuestras emociones, o nuestra identidad se configura a partir de las emociones que hemos sentido a través de las experiencias que te da la vida, del amor y el cariño que nos han dado o negado, el sentimiento que nos ha provocado es quien eres hoy y como lo gestiones, es quién serás mañana.

Un cariño reparador, es tan importante que te lo den como saberlo recoger.

Hacemos cosas por amor y cariño, lo más importante. Hacemos cosas por venganza pero eso nos lleva a la destrucción. Buscar el éxito en una venganza.

Las cosas que hacemos para obtener cariño también nos puede destruir, sobre todo las que buscan el amor de las personas que más quieres.

No entendemos nada que todavía no podemos entender y nos precipitamos en reclamar afecto demostrando que somos superiores, ganando mucho dinero, teniendo reconocimiento. Todo son inventos de nuestro tiempo y a cambio no conseguimos lo que queremos. Conseguimos perpetuar este mundo.

Detrás de una montaña hay otra y otra y nunca se termina por ese camino.

¿Qué es una montaña? Una madre.

¿Qué hay detrás de la última montaña? Tu propia madre.

Siempre serás ese niño que busca la sonrisa de su madre.





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