El reflejo de uno mismo.
Que raro se hace nuestro propio reflejo, los demás te ven mucho más y mejor que tu mismo.
Si haces el ejercicio de mirar puede que un día empieces a verte de verdad.
Es una revelación revelación que aparece, si haces terapia, o en situaciones limite donde te ves a ti mismo haciendo algo que no imaginabas. Aparece.
Ese día no te reconoces, es incómodo.
La luna por primera vez vio su reflejo y no entendió lo que era.
Ese no soy yo.
Ese lado oscuro que nunca le dio el sol porque la luna tiene un lado oculto, no necesariamente malo pero si oculto.
La linterna no ilumina lo que no puede comprender, lo que no se puede aceptar.
La idea de uno mismo es un sofá cómodo viendo series. Nada disonante, una melodía agradable, música de ascensor, ligera y aburrida.
Un nido feliz, una cueva, un lugar que no está al descubierto porque fuera están los peligros.
Fuera de ti mismo.
Fuera de lo que no conoces de ti, mejor no saberlo y seguir.
Conocerse es incómodo.
Conocerse en el arma, la herramienta, el instrumento.
Pasa el agua en el rio pero el reflejo de la luna permanece en su lugar.
Cuando ves tu reflejo y lo reconoces desaparece el miedo a cruzar.
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