Volver a dormir como cuando eras niño.
El sueño es traicionero, desprevenido, escurridizo, cuando lo buscas y lo deseas no viene y cuando te rindes caes en él.
No hay nada mejor para el insomnio que no querer dormir, no hay nada mejor para el sueño que dormir.
Pocas cosas hay mejores que quedarse dormido. Encontrarlo por causalidad, en un sofá recostado, entre palabra y palabra, con la tele de fondo, viendo algo que te gusta pero no te interesa. Escuchando la radio con algo que te murmura como cuando te dormías mientras te contaban un cuento en la cama.
Esa es la clave del sueño, la distracción, el no querer, el no poder, el atender algo que debes y te pesa ligeramente.
No había mejor sueño que la cabezada que daba cuando nos pasaban diapositivas es historia del arte, justo a primera hora de la tarde, con la barriga llena de la comida todavía de mi madre, con el profesor murmurando una letanía sobre las imágenes y viendo con los ojos entre cerrados obras clásicas del arte.
Belleza, arte, murmullo, cuento y oscuridad.
La última parte de la clase siempre dormido.
No hay Melatonina, ni Dormidina, somníferos, Valerianas ni Pasifloras, Tila ni Melisa.
Nada mejor para dormir que el murmullo, nada mejor que el eco de tu primeros sueños escuchando un cuento.
Volver a dormir.



Volver a dormir como cuando eras un niño,sería todo un lujo en estos tiempos para mí y mientras leía añore esa sensación de volver a dormir sin pensar nada más que en dormir.
ResponderEliminarA partir de los 40 dormir bien es utopía. Algo se estropea dentro de tu cabeza.
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